Los malos augurios resbalan ante los buenos deseos de los que quiero y que llegan hasta mi corazón.

La pasión, ahora, es guiada por el amor; lo siento en cada beso, en cada abrazo.

Y si cosas malas tienen que llegar, y llegarán, voy a estar presente conscientemente. Estoy ligero, próspero, a pesar de esta crisis amarga. Con energía, sin límites para avanzar hacia el futuro.

Sé que vendrán nuevos sueños, nuevas metas, y que de alguna manera -espíritus, dragones, mitos, magia, astros- estaré protegido.

Cuando la infinitud me haga suyo, dejaré un cuerpo que sonrió muchas veces, de amor y de pena. 

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