Otoño, otra vez. Pasaron cuatro desde que nos conocimos. En este yo no te quería ver sufrir por mí, pero pasó. Vos decís que no querés ver cómo el fuego se apaga. Yo creo en la metamorfosis, la transformación, aunque no sé si eso es prueba de mi valor o la falta del mismo. Otoño, su sol tibio, sus colores, la tierra exigiendo lo que le pertenece. Nosotros separándonos. Perdiendo contra el tiempo mientras las puertas se cierran frente a mis ojos, frente a mis lágrimas.
Entradas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Sabemos romantizar lo cotidiano y encontrar belleza a cada paso. También sabemos dejarnos arrastrar por la melancolía que nos lleva del presente hacia el interior, hacia la oscuridad, sin amarguras. Bajamos para limpiar la tristeza, para dejarla tan pura como podamos. Luego, como la primavera, hacer florecer nuevas ilusiones.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Puedo escuchar la voz que murmura detrás de mi oreja derecha. ¿O nace del medio de mi cabeza? Se ensaña con mis muelas, las aprieta cada vez más. Puedo escuchar la voz que tensiona mis hombros, carga mi nuca, desdibuja lo que soy. Grita pidiendo atención pero escucharla libremente es perder el control y quizás caer. Quiero creer que no estoy acá para eso, así que la obligo a callar, hasta la próxima vez.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Ni locos, ni animales: el mal. Israel aprueba la pena de muerte contra terroristas -así llaman a los palestinos-. Invaden Líbano, matando civiles aquí y allá. El país de la libertad ataca Irán, uno de los objetivos estratégicos para bombardear fue una escuela -decenas de niñas muertas-. Trump amenaza con borrar para siempre a una civilización, reclama el Premio Nobel de la Paz. Y acá queriendo ser mejor, queriendo estar feliz. Que mundo para vivir.