¿Cuántos duelos contarán mis penas?

¿Cuántas formas tomará el dolor?

No es una queja, mucho menos un reproche.
Sólo la búsqueda de claridad en esta niebla que atravieso
-como nadando-

Me veo en sueños, caminando en la confusión,
queriendo estar liviano.
Sin embargo, cargo con una gran espalda.

¿El tiempo que apila mis recuerdos tiene la capacidad de aliviar el dolor?

¿O más bien todos cargamos con nuestro dolor a cuestas
sin más que hacer que andar, andar, andar?

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