¿Cuántos duelos contarán mis penas?
¿Cuántas formas tomará el dolor?
No es una queja, mucho menos un reproche.
Sólo la búsqueda de claridad en esta niebla que atravieso
como si nadase, teniendo que controlar la respiración.
¿El tiempo que apila mis recuerdos tiene la capacidad de aliviar el dolor?
¿O más bien todos cargamos con nuestras penas a cuestas
sin más que hacer que andar, andar, andar?
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