Simplicidad sin fin de la ternura Cuando perdimos eso de vista nos empezamos a perder. Después llegó la tarde, el Sol se ocultó, la luz se fue. Nos rodearon nuestros fantasmas, los tuyos, los míos, nos perdimos entre ellos sin saber cuál es cuál, ni quién es quién. Ojalá la eternidad exista porque esta amargura no es tan amarga si es así. De otra forma, más que amargura es sentir desangrarme cada vez que te pienso. Si despierto vacío y desecho me revuelco en mi culpa. Ensimismado me levanto, sino ¿Quién va a sacar a Bart?
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