Simplicidad sin fin de la ternura
Cuando perdimos eso de vista nos empezamos a perder.
Después llegó la tarde,
el Sol se ocultó, la luz se fue.
Nos rodearon nuestros fantasmas,
los tuyos, los míos, nos perdimos entre ellos
sin saber cuál es cuál, ni quién es quién.
Ojalá la eternidad exista
porque esta amargura no es tan amarga si es así.
De otra forma, más que amargura
es sentir desangrarme cada vez que te pienso.
Si despierto vacío y desecho
me revuelco en mi culpa.
Ensimismado me levanto, sino
¿Quién va a sacar a Bart?
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