Lo terrible se aprende de golpe
y, a veces, en plural.
Lo afirmo cada vez que puedo,
como si en ese acto
me preparara
para lo terrible que vendrá,
que viene...
Fragmentos.
Lo que no se dice, duele. Lo que nunca se va a poder decir, además, arde. Quema, como el frío más hostil. No quiere, ni deja querer, porque sangra. Aunque me disperse, y la rueda de la fortuna gire, -Su naturaleza es cambiar, como la del tiempo es pasar- saberme afortunado, si lo creo, si mis ojos ven el pedazo de cielo que tengo enfrente, la magia y el hogar.
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