La política de hoy, la sociedad de hoy, ya me hartó. No sé que hacemos tan pasivos, tan tranquilos caminando hacia la muerte siendo sólo un impuesto, sólo una ficha más. No somos nada, no hacemos nada. Todo depende de quien te parió.
Fragmentos.
Lo que no se dice, duele. Lo que nunca se va a poder decir, además, arde. Quema, como el frío más hostil. No quiere, ni deja querer, porque sangra. Aunque me disperse, y la rueda de la fortuna gire, -Su naturaleza es cambiar, como la del tiempo es pasar- saberme afortunado, si lo creo, si mis ojos ven el pedazo de cielo que tengo enfrente, la magia y el hogar.
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