Me alejo de todo lo que me ate,
sin embargo, los nudos los aprieto yo.
Me alejo si siento incomodidad,
pero cómodo no estoy ni al dormir.
Fragmentos.
Lo que no se dice, duele. Lo que nunca se va a poder decir, además, arde. Quema, como el frío más hostil. No quiere, ni deja querer, porque sangra. Aunque me disperse, y la rueda de la fortuna gire, -Su naturaleza es cambiar, como la del tiempo es pasar- saberme afortunado, si lo creo, si mis ojos ven el pedazo de cielo que tengo enfrente, la magia y el hogar.
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