Es necesario que una historia termine para que puedan comenzar otras. Así como las flores, es necesario que mueran para que otras aparezcan. ¿Qué puede ser mejor que florecer una y otra vez?
¿Cuántos duelos contarán mis penas? ¿Cuántas formas tomará el dolor? No es una queja, mucho menos un reproche. Sólo la búsqueda de claridad en esta niebla que atravieso como si nadase, teniendo que controlar la respiración. ¿El tiempo que apila mis recuerdos tiene la capacidad de aliviar el dolor? ¿O más bien todos cargamos con nuestras penas a cuestas sin más que hacer que andar, andar, andar?
Comentarios
Publicar un comentario