Las reglas son inútiles, por lo menos para mi, siempre que pude las rompí, y lo voy a seguir haciendo, no quiero que nadie me diga que tengo que hacer, no quiero que nadie me diga que esta bien o que esta mal, yo se lo que soy y se lo que hago y también se que no soy menos que nadie. Las reglas están echas para la gente que deja que la boludeen, y no me coincidero una de esas personas.
¿Cuántos duelos contarán mis penas? ¿Cuántas formas tomará el dolor? No es una queja, mucho menos un reproche. Sólo la búsqueda de claridad en esta niebla que atravieso como si nadase, teniendo que controlar la respiración. ¿El tiempo que apila mis recuerdos tiene la capacidad de aliviar el dolor? ¿O más bien todos cargamos con nuestras penas a cuestas sin más que hacer que andar, andar, andar?
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